Tipos de Padres en la Crianza Emocional

Tipos de Padres en la Crianza Emocional

John Gottman es uno de los autores más reconocidos en temas de vida matrimonial, de educación emocional de los hijos, y de temas de crianza. 

Una de las aportaciones más importantes que ha hecho al área de la educación infantil es una clasificación que ha hecho en base a investigaciones que destacan cuatro estilos de parentalidad, o de crianza.

Antes de pasar a esto, una de las frases más importantes que el Dr. Gottman recalca en su libro “Raising an Emotionally Intelligent Child” (el cual vale totalmente la pena tener en la mesa de noche de toda casa):  

"La buena crianza implica emoción."
¿Porqué mi hijo me pega?

¿Porqué mi hijo me pega?

Uno de los momentos más frustrantes como padres puede llegar cuando un hijo comienza a golpear a otros, o incluso a nosotros. 

A pesar de que es una conducta que no deseamos ver en ellos, es importante primero comprender las razones por las que un niño golpea, para entonces poder intervenir de la manera correcta. 

Algunos de los motivos que pueden esconderse detrás de los golpes incluyen: 

Razones detrás de los golpes

  • No cuentan con el lenguaje adecuado para expresar lo que quiere o siente y responden de manera física. 
  • No han aprendido a controlar sus impulsos y actúan instintivamente. 
  • Están necesitando mayor atención. 
  • Están molestos o se sintieron agredidos de alguna manera. 
  • Están imitando el comportamiento de alguien más.  
  • Quieren obtener algo y usan el golpe como recurso para obtenerlo. 
  • Está cansado o no ha dormido lo suficiente 
  • Ha tenido exceso de tecnología o exposición ante pantallas 
  • Está experimentando una inundación emocional. 

 

¿Cómo actuar si mi hijo me pega? 

Atiende al herido, y permite un momento para que todos se tranquilicen.

Primero, hay que atender a la persona que recibió el golpe. Si en este caso eres tú, es importante reflejarle al niñoque te sientes lastimado, y que debes atenderte antes de establecer una conversación 

Se firme y consistente.

Es de suma importancia establecer que:

  • Este comportamiento NO es adecuado.
  • NO podemos pegarle a los demás porque los lastimamos
  • Esa NO es la manera de resolver un problema.  

Establece límites que hay cuando tocamos a otra persona y las consecuencias que pasen cuando golpeemos a otros, y se consecuente con ellos 

 

Acepta y valida las emociones de tu hijo. 

Si tu niño está sintiendo enojo, envidia, tristeza, o cualquier otro tipo de emoción, hay que escucharla y entenderla. “Veo que tus manos están apretadas, te ves molesto.” “Entiendo que te sientas triste porque tu amigo se sentó en el columpio y ya no hay lugar para tí.” 

 

Ayúdalo a regular sus emociones 

“Cuando nos sentimos tristes o enojados, nuestro cuerpo puede reaccionar pegando o gritando porque necesita ayuda. ¿Crees que eso fue lo que te pasó?

 

Investiga lo que hay detrás de la conducta , y ayudalo a ver las señales de alerta que envía su cuerpo. 

¿Qué sucedió antes de que pegaras? 

¿Cómo te sentiste cuando …? 

¿Qué pasó en tu cuerpo antes de que golpearas? 

 

Dale opciones sobre lo que sí puede hacer cuando se sienta muy molesto o irritado. 

  • Marchar rápidamente sobre el piso (Stomp your feet). 
  • Salirte de la habitación por un momento 
  • Tomar una pausa
  • Pedir ayuda a un adulto 
  • Revisar la velocidad de tu respiración 
  • Gritar en una almohada

 

Ofrece una oportunidad de reparación

Los niños deben entender que cuando hay un problema o una acción que agredió a alguien más, se tiene que reparar. Esto va más allá de una disculpa, y el mismo niño puede dar ideas sobre qué cree que podría servir para reparar esta acción, y hacer sentir mejor a la persona agredida. 

 

Finalmente, recuerda: 

Cuando un niño pega, está tratando de comunicar algo de la manera equivocada. Es nuestro deber como padres funcionar como traductores, y ayudarle a encontrar maneras de expresar lo que siente, de buscar lo que necesite, y de qué hacer con las emociones que pueda sentir. 

 

 

La verdad oculta de las malas conductas

La verdad oculta de las malas conductas

Las conductas erróneas que vemos en los niños tantas veces pueden ser frustrantes para todo padre o maestro, y normalmente tendemos a recurrir al castigo o a atacar la conducta para buscar eliminarla. 

Sin embargo, hay que mirar un poco más de cerca estas conductas y lo que hay detrás de ellas para comprender  lo que pasa por la mente del niño y así tener una mejor respuesta y lograr educar las conductas que esperamos ver en ellos. 

De acuerdo a Jane Elsen, autora de Disciplina Positiva, las malas conductas son una falta de comprensión sobre lo que el niño debe hacer que usualmente suceden por:

  • Falta de conocimiento
  • Falta de consciencia
  • Falta de habilidades
  • Falta de motivación

Alguno de estos factores despiertan las partes más instintivas del cerebro reptiliano, llevando al niño a “actuar antes de pensar” sobre lo que está haciendo.

 

 

Algo que es imporante recordar es que el niño, independientemente de su edad cronológica y su etapa de desarrollo, busca principalmente dos cosas:

PERTENECER Y SABERSE IMPORTANTE. 

Cuando el niño tiene una conducta equivocada, está buscando estos dos aspectos, simplemente no sabe cómo hacerlo de la manera adecuada.

Rudolf Dreikurs escribió “un niño mal portado es un niño desalentado”, y en sus investigaciones encontró lo que llama las “4 metas equivocadas” que los niños hacen cuando se sienten desalentados.

Estas metas son:

1.  ATENCIÓN INAPROPIADA

Cuando un niño tiende a hacer berrinches llamativos o tiende a buscar constantemente la atención de sus padres, la creencia que podría hacer detrás es que es importante y pertenece cuando obtiene un servicio especial o se está ocupado con los padres.  Para cambiar esta creencia del niño, es importante dar validación mediante el contacto físico y asegurarle a la niño que sigue siendo importante a pesar de que mamá o papá tengan que hacer otras cosas y no puedan darle toda su atención en determinados momentos, y propiciar actividades y momentos de independencia dentro de su rutina diaria.

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2.  LUCHA DE PODERES

Los niños que tienden a “ponerse al tú por tú” con los padres tienen una falsa creencia de que son importantes cuando tienen el control. El reto de los padres aquí es no enganchar con las actitudes del niño y no forzarlo a hacer las cosas ya que esto sólo incrementará la conducta. Es también importante mantener un balance entre la firmeza y la gentilenza en el tono de voz, y la reafirmación afectiva con los niños. 

3.  VENGANZA

En el caso de las conductas vengativas, es importante que los padres vean que las actitudes del niño suelen provenir de un conflicto interno provocado por heridas que se han acumulado y el niño no ha podido sanar. La validación emocional es la principal herramienta para transformar las conductas vengativas hacia proactivas. 

4.  INSUFICIENCIA ASUMIDA

Los niños que perciben insuficiencia asumida buscan recobrar a seguridad y tienen mucha necesidad de desarrollar y fortalecer su autoestima. Es importante reconocer sus logros y alentarlos a hacer cosas por sí solos. El diálogo positivo debe ser constante para apoyar a los niños a vencer la creencia de que “no pueden por sí solos y no valen” para llevarlos a saberse capaces y desarrollar una autoestima sana. 

Ana Medrano Psicoterapia